¿Poniéndome viejo?

Aquí les comparto un poema del gran dramaturgo, poeta y novelista francés, Víctor Hugo, (Besanzón, 26 de febrero de 1802 – París, 22 de mayo de 1885) que me ha gustado mucho y he querido publicarlo en mi blog, porque vale la pena leerlo. Es una interesante reflexión que enaltece la condición humana y hace ver la vejez con otra mirada, con otro enfoque.

He ilustrado el poema con una fotografía que tomé hace años a un hombre mayor, en una calle de Cuenca. Recuerdo que iba detrás de él y, de pronto, su figura me hizo recordar a esos españoles típicos que veía de niña en películas de este país. El poema es el siguiente.

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Te estás volviendo viejo –me dijeron– has dejado de ser tú, te estás volviendo amargado y solitario.
No –respondí– no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo sabio.

ViejoHe dejado de ser lo que a otros agrada para convertirme en lo que a mí me agrada ser. He dejado de buscar la aceptación de los demás para aceptarme a mí mismo. He dejado tras de mí los espejos mentirosos que engañan sin piedad.

No, no me estoy volviendo viejo, me estoy volviendo asertivo, selectivo de lugares, personas, costumbres e ideologías.

He dejado ir apegos, dolores innecesarios, personas, almas y corazones. No es por amargura es simplemente por salud.

Dejé las noches de fiesta por insomnios de aprendizaje, dejé de vivir historias y comencé a escribirlas, hice a un lado los estereotipos impuestos, dejé de usar maquillaje para ocultar mis heridas. Ahora llevo un libro que embellece mi mente.

Cambié las copas de vino por tazas de café, me olvidé de idealizar la vida y comencé a vivirla.

No, no me estoy poniendo viejo. Llevo en el alma lozanía y en el corazón la inocencia de quien a diario se descubre.

Llevo en las manos la ternura de un capullo que al abrirse expandirá sus alas a otros sitios inalcanzables para aquellos que solo buscan la frivolidad de lo material.

Llevo en mi rostro la sonrisa que se escapa traviesa al observar la simplicidad de la naturaleza. Llevo en mis oídos el trinar de las aves alegrando mi andar.

No, no me estoy volviendo viejo. Me estoy volviendo selectivo, apostando mi tiempo a lo intangible, reescribiendo el cuento que alguna vez me contaron, redescubriendo mundos, rescatando aquellos viejos libros que a medias páginas había olvidado.

Me estoy volviendo más prudente, he dejado los arrebatos que nada enseñan, estoy aprendiendo a hablar de cosas trascendentes, estoy aprendiendo a cultivar conocimientos, estoy sembrando ideales y forjando mi destino.

No, no es que me esté volviendo viejo por dormir temprano los sábados, es que también los domingos hay que despertar temprano, disfrutar el café sin prisa y leer con calma un poemario.

No es por vejez por lo que se camina lento, es para observar la torpeza de los que a prisa andan y tropiezan con el descontento.

No es por vejez por lo que a veces se guarda silencio, es simplemente porque no a toda palabra hay que hacerle eco.

No, no me estoy poniendo viejo, estoy comenzando a vivir lo que realmente me interesa.

3 comentarios en “¿Poniéndome viejo?”

  1. El sabio lector eres tú,. yo solo soy un aprendiz de pemsamientos profundos,de ideales increbantables, de dueños que nunca alcanzaré, del pudo ser y no fue,,el le rpmpieron los esquemas y.ahora mi.parkisón ya me deja escribir, ni espresat lo que pienso.

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    • No es de Víctor Hugo
      Sólo existe en internet, en su obra completa no existe en ninguna edición. Tampoco el estilo de «autoayuda» puede ser de Víctor Hugo. En fin si alguien puede demostrar dónde está impreso el libro que contenga este poema ?

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