Una prensa sin corazón

No es que uno se convierta en seguidora o fan de la famosa y llamada “prensa del corazón” que se hace en España, pero lo cierto es que ésta no pasa desapercibida porque forma parte de la cultura popular del país y tiene tanto peso, importancia y trascendencia,  que inevitablemente uno se la encuentra a diario en todos los medios de comunicación.

Aquí la gran mayoría de los españoles ha crecido conociendo vida, obra, éxito, fracaso, intimidad, muerte y más allá, de cantantes, actores, deportistas, políticos, monarcas y hasta los mismos periodistas. Todos aquellos que por alguna circunstancia forman parte de la farándula, o los han llevado ahí.

Se diría que la también llamada “prensa rosa” es todo un fenómeno en España, pero no de los últimos años, sino de varias décadas en que los medios, a través de sus reporteros, periodistas, presentadores o comentaristas en los “platós” (como les llaman a los escenarios), son capaces de hacer grandes y famosos a quienes quizá jamás lo contemplaron, y de destruir moral y hasta artísticamente a aquellos que por cualquier circunstancia ya lo son.

La televisión, particularmente la privada con canales de transmisión nacional, como Telecinco y Antena 3, más que La Sexta y Cuatro, parece que no pueden omitir en su contenido diario programas enfocados al mundo de los famosos, incluyendo personajes que aún no siendo de la farándula, cumplen con cierto estatus social por descendencia familiar, relaciones sociales o hasta por haber ganado un simple concurso televisivo.

Y es que para las productoras privadas lo importante es ofrecer programas bañados en morbo, polémica y amarillismo, ya que esto les garantiza la audiencia y la supervivencia de los mismos.  Y aunque este tipo de programación tiene muchos seguidores, una gran mayoría no reconoce ver este tipo de contenidos por considerarlos “telebasura”.

Si en algo coincidimos muchos de los que vinimos de otros países, sobre todo de América, es precisamente en que al descubrir cosas de este país nos encontramos con una televisión de contenido muy fuerte (sin olvidar que las producciones latinas también ya hacen de las suyas).

Con esto no sólo nos referimos a la prensa rosa, sino a la programación en general que, sin tomar en cuenta horarios infantiles, lo mismo ofrece series en las que los personajes hablan con un lenguaje altisonante, “muy español”, o con altos contenidos sexuales en los que cada vez se involucra más en las historias de series a personas del mundo gay.

Aquí lo sorprendente es que a veces, en horario infantil, transmiten incluso “culebrones” (como les llaman a las telenovelas) que si son producciones españolas, llevan un contenido más fuerte que las que se producen en México para ese horario.

También llama la atención ver la gran cantidad de periodistas que desfilan por los escenarios rosas, los cuales se abren cada vez más a la presencia de homosexuales que, además de vestir muy pintorescos, también le ponen un peculiar “sabor” a sus intervenciones, además de que tienen muchos seguidores entre la audiencia y algunos incluso son muy respetados por su trabajo.

Pero también los “platós” se convierten en un “ring”, con tertulias, entrevistas a famosos o duelos entre personajes públicos. Ahí lo mismo es sacarse los trapitos al sol, que agredirse, injuriarse y hasta amenazarse. Mientras más destructiva y crítica sea la intervención de cada uno, más morbo se despierta en el espectador.

Desgraciadamente la intervención de aquellos periodistas,  hombres o mujeres que, siendo especializados en política, monarquía u otros temas y que además son buenos columnistas en diarios o revistas serias, acaba desluciendo cuando comparten silla con comentaristas que, sin pertenecer a ese mundo, llegaron ahí por haber ganado un simple concurso de reality show y que además son personas con nula experiencia en la profesión, en los temas y, peor aún, con escasa cultura.

Tal es el caso de aquella chica que hace años ganó el “Gran Hermano” de España, llamada Aída Nizar, y que incluso estuvo como invitada en el “Big Brother” mexicano. Gracias a que es una persona atrevida, polémica, descarada y vulgar -porque de otra manera no se le puede llamar cuando se escuchan las barbaridades que dice- acabó teniendo su propio programa en una televisora catalana, no sin antes haber pasado por muchos platós de tele nacional, ventilando la vida de conocidos y ganándose con ello demandas en su contra, además de grandes cantidades de dinero.

Así queda demostrado que en la televisión española un “don nadie” puede acabar siendo “comentarista” o “periodista”.

Lo que no deja de sorprender es cómo incluso los mismos periodistas se atacan entre ellos, se agreden, se insultan, se arrebatan la palabra, se escupen sus “pecados” del pasado y hasta se amenazan con querellas cuando sienten que son víctimas de difamación.

Y ni qué decir cuando ponen en la guillotina a un famoso y lo destruyen con escarnio, traspasando límites de respeto y privacidad, inmiscuyéndose más allá de su vida íntima, sin importarles el daño moral que pueden causar a esas personas.

Es el caso de la cantante Isabel Pantoja, considerada una de las mejores voces de este país, conocida hace años como “la viuda de España”, cuando murió su esposo el torero Francisco Rivera “Paquirri” y posteriormente “novia, amiga o amante” de un hombre casado, Julián Muñoz, quien además fue alcalde de Marbella y durante un tiempo estuvo en la cárcel, acusado de malversación de fondos. Esta artista es constantemente acosada por los reporteros de a pie, cuyo trabajo deja mucho qué desear por cuestionarla de manera irreverente, morbosa y hasta irónica. Y ni qué decir de quienes sentados ya en el plató, la desmenuzan ferozmente.

Otro caso similar es el de Belén Esteban, nombrada “la princesa del pueblo”. Ella se convirtió en comentarista gracias a que fue mujer de un torero con quien hace años terminó su relación, dedicándose desde entonces a trabajar en la televisión como comentarista o ventilando su vida y cobrando  a buen precio cualquier intervención que haga.

Esta mujer parece que en los últimos tiempos es la gran apuesta de Telecinco, porque incluso hace unos meses se hizo una cirugía en el rostro, al grado que la productora la ovacionó con programas dedicados a su nueva imagen. Tanto dinero gana ya esta mujer, que incluso algunos medios aseguran que su sueldo supera el del presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

Definitivamente aquí las televisoras les llegan al precio a muchos famosos, con tal de no bajar contenidos del corazón en sus transmisiones, aún cuando se trate de programas con un corte más serio, en los que alternan mesas de análisis político o entrevistas en vivo a líderes políticos.

En lo que respecta a la prensa escrita, en los “quioscos” (como le llaman a puestos de revistas) abundan las publicaciones del corazón de contenido sensacionalista o “disfrazado”, como Interviú, que siempre lleva en la portada una mujer desnuda y en su interior ofrece artículos de contenido político. La excepción en este tipo de prensa sigue siendo el magazine Hola, pionero en este fenómeno de prensa rosa, que aún sin dejar de ser “light”, sigue en su intento por cuidar calidad y clase en sus páginas.

Con respecto a la radio, quizá la programación de ésta es la que menos incurre en contenidos rosas, porque se enfoca a producir programas de temas políticos, deportivos y de actualidad, sin embargo uno que otro introduce de vez en cuando alguna cápsula relacionada con la farándula.

Así es la prensa del corazón en este país, un fenómeno del que cada vez tira más la televisión privada, mientras que el público español contribuye a elevar las audiencias, aún cuando critique su contenido y diga que no ve “telebasura”. Lo cierto es que de rosa no tiene nada.

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