Valencia tiene su propia ‘Capilla Sixtina’

Valencia tiene su propia ‘Capilla Sixtina’

Ahora Valencia tiene otro mérito más para ser conocida a nivel internacional. Desde el pasado 4 de febrero, su famoso Barrio del Carmen, ese que enclavado en su Centro Histórico se viste de edificios viejos y rehabilitados, enmarcados por bares y restaurantes que puntualmente los fines de semana generan música y bullicio -para desgracia de muchos vecinos que no pueden dormir- guarda en unas de sus tantas calles estrechas una sorpresiva y esplendorosa joya a los visitantes: una iglesia bautizada ya como “la Capilla Sixtina de Valencia”.

En el interior de ésta, la Iglesia de San Nicolás Bari y San Pedro Mártir, el arte gótico y barroco han aprendido a convivir desde hace siglos, respirando hoy en día un esplendor especial y único, gracias a las obras de rehabilitación hechas en un tiempo récord de tres años, después de que durante mucho tiempo era difícil apreciar las pinturas de su bóveda.

Gracias a esta nueva etapa, el recinto religioso, declarado en 1981 como Monumento Histórico Artístico Nacional, ha sido bautizado como la “Capilla Sixtina de Valencia”, por Gianluigi Colalucci, restaurador de los frescos de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina y quien además brindó asesoramiento al equipo de valencianos expertos en arte y arquitectura que ejecutaron la obra y que finalmente la presentaron al público.

Con el patrocinio de la Fundación Hortencia Herrero se rehabilitaron las pinturas de la nave, las capillas, las vidrieras y las fachadas de la iglesia en un minucioso trabajo, cuyo monto ascendió a 4.7 millones de euros, por eso esta obra es considerada como la más importante a nivel internacional, hecha en los últimos años.

Y cómo no serlo, si es una obra de gran magnitud que supera la superficie pictórica restaurada en la Capilla Sixtina, que fue de 800 metros frente a los mil 904 que se rehabilitaron en San Nicolás.

PROYECTO DE RESTAURACIÓN

Este templo gótico que data del Siglo XV, tiene historia y grandes cambios sustanciales con el paso de los siglos. Del 16 al 18 alcanzó su plenitud ornamental y pictórica, cuando el pintor Dionis Vidal, siguiendo el plan trazado por su maestro Antonio Palomino, pinto la bóveda barroca, para luego registrar en el Siglo 19 una reforma neogótica que le permitió recuperar parte de la iluminación de la nave y le dio, además, una nueva fachada, que da a la plaza que está en su exterior y que lleva el mismo nombre de San Nicolás

Bóveda de la Iglesia de San Nicolás.
Bóveda de la Iglesia de San Nicolás.

En el Siglo XX comenzó una restauración pictórica a cargo de José Renau Montoro, que no culmino, hasta el actual siglo en que alcanzó su plenitud artística con la rehabilitación total del recinto que por fin se ha mostrado a los valencianos con una misa de apertura, bendición y varios eventos culturales.

Los frescos de la bóveda se dividen en dos partes que relatan con gran arte y detalle capítulos de las vidas de San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir. Estos pasajes fueron pintados por Vidal, siendo otros artistas los que contribuyeron a enriquecer la obra con retablos y esculturas, dando como resultado una de las creaciones más extraordinarias de toda la historia del arte en Valencia, según explicó el mismo párroco Antonio Corbí, el día de la presentación.

Las obras iniciaron en 2011 con la parte más dañada del templo, como los terramientos, las ventanas, unas fachadas y la capilla de la comunión. Luego empezó el trabajo de la bóveda para recuperar pinturas barrocas y posteriormente se rehabilitaron las capillas del templo que estaban casi en estado de semi ruina.

Los trabajos se hicieron bajo la coordinación de Carlos Campos, arquitecto director de la obra y Pilar Roig, catedrática, investigadora y directora del Instituto de Restauración del Patrimonio de la Universidad Politécnica de Valencia, con un equipo de restauradores de gran nivel que previamente fueron entrevistados para conocer su experiencia y trayectoria, a quienes incluso se les aplicaron pruebas teóricas y prácticas.

La iglesia fue bautizada como la 'Capilla Sixtina de Valencia'.
La iglesia fue bautizada como la ‘Capilla Sixtina de Valencia’.

Roig, quien fue la mano derecha de la obra, explicó que antes de ejecutar la obra, el equipo se dio a la tarea de estudiar la problemática de la bóveda, para conocer los problemas estructurales y el estado en que se encontraban las pinturas y las esculturas.

Esto con el fin de saber a qué reto se iban enfrentar, ante lo cual también fue necesario hacer análisis clínicos de ciertos materiales con los cuales se hicieron los frescos, cuyos resultados les dio una idea más concreta de lo que supondría la restauración, el tiempo en que se haría y sobre todo las técnicas de limpieza y pintura que se utilizarían, siendo estas las más avanzadas.

Por eso “este trabajo ha sido un gran avance en el mundo de la restauración”, expresó la investigadora, “porque hemos abierto unos caminos nuevos de investigación y hemos aplicado la investigación con éxito”.

Además, concientes de que la Iglesia de San Nicolás se convierte ya en un atractivo turístico de Valencia, ha diseñado un programa de actividades culturales como una exposición con imágenes del proceso de actuación arquitectónica, información histórica, aspectos de la restauración y estudios iconográficos, entre otros.

También está organizando un ciclo de conferencias sobre la intervención arquitectónica-pictórica-ornamental con expertos en arte y los mismos restauradores que encabezaron la obra, así como conciertos con actuación de corales en la celebración de misas solemnes durante la Cuaresma.

Bien vale la pena compartir noticias como estas, que enriquecen la vida cultural de Valencia, que le dan proyección internacional y que uno tiene la oportunidad de vivirlas de cerca en compañía de una amiga fotógrafa, como Cristina Santillán, quien tomó las imágenes del precioso recinto para este post.

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