Encuentro de bolilleras en Ribarroja del Túria

Encuentro de bolilleras en Ribarroja del Túria

El pueblo donde vivo está de fiesta. Celebra el 75 aniversario del traslado a pie del Santísimo Cristo de los Afligidos, que se realizo en 1941 desde la Iglesia de San Miguel y San Sebastián, en Valencia, hacia la Parroquia de Nuestra Señora de Asunción, en Ribarroja del Túria.

Cada septiembre, en el pueblo se realizan las fiestas en honor de este Cristo, pero este año estamos de “manteles largos”, porque se cumplen 75 años de que esta imagen fue trasladada de la capital al pueblo, motivo por el cual se ha organizado durante varios días un amplio programa de eventos culturales, deportivos, musicales y sociales, entre las cuales destacan concursos de paellas; una “cordà” con el lanzamientos de más de 30 mil cohetes y 15 carros de cuerda en unas calles del pueblo; un pasacalle de disfraces; una cabalgata en la que se han dado regalos a los niños; un “encuentro vaporista” con aficionados al ferrocarril que se congregaron en el Parque Maldonado para disfrutar subirse a locomotoras en miniatura colocadas en una vía de trenecito que tiene este sitios público.

Quizá el acto más emotivo fue la representación del traslado a pie de la imagen, que encabezaron los Clavarios Mayores del Cristo 2016, seguidos de muchos ciudadanos, quienes la madrugada del sábado 3 de septiembre para el domingo, se reunieron en la Iglesia de San Miguel y San Sebastián, en Valencia, para salir rumbo a Ribarroja por carreteras y haciendo paradas en dos poblaciones cercanas. Este traslado evocó el acto que hace 75 años realizaron otras personas, quienes portaron la imagen como un regalo para la iglesia del pueblo.

Después de varias horas de camino, los peregrinos llegaron al pueblo, donde fueron recibidos por vecinos y autoridades en un punto determinado, para luego retomar la marcha y llegar a la parroquia, donde el Cristo fue recibido con alegría, cantos y vítores. Y es que 75 años … ¡son 75 años! tanto que hasta el Ayuntamiento se encargó de publicar un libro con la historia de ese suceso religioso.

Uno de las actividades que no me quise perder esta vez fue el I Encuentro de Bolillos que se realizó en el Parque Maldonado, donde se concentraron bolilleras procedentes de varias poblaciones que, integradas en asociaciones de mujeres, se dedican a hacer manualidades, entre las cuales destacan los encajes de bolillo que dan forma a puntillas, redes, trenzas y hasta rosarios. Unas verdaderas piezas de arte.

Y es que es muy común que en varios puntos del país, a lo largo del año, se realicen estos encuentros que reúne a mujeres que dominan esta técnica de encaje textil, quienes se ponen a hacer bolillos, comparten patrones y entre ellas hasta hacen observaciones de sus propias labores. También se montan exposiciones con los trabajos realizados y hasta se venden.

Bolilleras: arte, creatividad y paciencia…

En el caso de Ribarroja fueron alrededor de 100 bolilleras, sobre todo mujeres de la tercera edad, quienes sentadas a lo largo de varias mesas, realizaban sus labores, pareciendo que al coger los bolillos jugaran con ellos,  metiéndolos de un lado a otro, sin que los hilos que los sostenían, se enredaran.

Según me contaba una mujer como de 70 años, esta técnica es muy antigua y en España tuvo mucho arraigo años atrás, sobre todo en Galicia, donde incluso se ha fabricado mucho del material e instrumentos que se utilizan hacer las creaciones de encaje. Hoy en día los bolillos los hacen más las mujeres mayores que las jóvenes, lo cual es una pena porque con el tiempo se puede perder esta tradición que décadas atrás se impulsó mucho en el hogar, en las escuelas y que incluso se consideraba parte de la “educación femenina”.

Otra señora me mostró un rosario que estaba realizando para una primera comunión, “con la pena”, según me dijo, que seguro quien lo tenga nunca rezará el rosario, “porque las nuevas generaciones ya no saben de eso”.

En el Encuentro también hubo puestos con venta de material como bolillos, hilos, patrones, almohadillas, alfileres y otros accesorios, así como un puestecito en el que una mujer vendía varillas para abanicos, siendo ella misma la que montaba los encajes de las bolilleras que le compraban el varillaje.

MuchasBolilleras bolilleras hacen estos encajes, ya sea para vender a algunas tiendas, para las mujeres de su familia o simplemente para hacer un regalo. Lo cierto es que hacer bolillos es terapéutico, relajante, se necesita mucha concentración, paciencia y sobre todo cuidar la vista, porque este es un trabajo minucioso que la desgasta con el paso de los años.

Y para darle un sabor especial  a ese encuentro de bolilleras, en las instalaciones del mismo parque se realizó una muestra gastronómica con la presentación de un arroz hecho a base de productos del Camp del Túria, la región donde se localiza Ribarroja, el cual llevaba nabos, calabazas, patatas y cáscaras de naranja, que tuvimos el gusto de probar.

Y como suele suceder en festividades especiales, no podían faltar los tradicionales buñuelos valencianos con chocolate, que a pesar del calor que hacía ese día, vino bien el saborearlos.

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