Ana María Matute: escritora y dama de la literatura española

Ana María Matute: escritora y dama de la literatura española

Quien como lector ha seguido su trayectoria de escritora, seguramente la conoce palabra a palabra, pero quien como yo desconocía su obra, más no su existencia, ha quedado atrapado por su sencillez e inteligencia, pero sobre todo por esa niña que todavía, a sus 84 años de edad, lleva en su alma y que seguramente ha plasmado en los cuentos escritos a lo largo de su vida.

Ana María 600Ana María Matute es catalana, autora de novelas y fiel a los cuentos infantiles. Para muchos “una auténtica dama de la literatura española”. Su trayectoria y obra la convierten en miembro de la Real Academia Española desde 1998, siendo la tercera mujer aceptada en este organismo que tiene más de 300 años de haberse fundado y, en su particular caso, la única escritora de las cinco mujeres que actualmente hay en el grupo de académicos que la integran.

Recientemente fue la invitada especial a los festejos del 25 aniversario de la biblioteca de la Pobla de Vallbona, pueblo cercano a Valencia, con la idea de brindar una charla sobre su vida y obra.

La cita resultaba atractiva, sobre todo porque no todos los días se encuentra uno con miembros de la Real Academia Española que cargan en su valija experiencia y sabiduría. Además se trataba de conocer a uno de esos personajes del mundo literario, a cuya edad parece que lo ha escrito todo, sin embargo todavía le queda mucho en el tintero de su mente.

En esta particular presentación, Matute participó en una amena entrevista que le hizo un periodista ante el auditorio reunido y que a manera de charla permitió a la escritora evocar recuerdos y contar anécdotas de tiempos pasados, entre ellos la satisfacción de haber recibido galardones como el Premio Nacional de Literatura Infantil, en 1984, el Premio Nacional de Letras Españolas, en 2007, y por ahí una “pequeña frustración” por no haber conseguido el Premio Nobel de Literatura en 1976, al que estuvo nominada.

Instalada en un sencillo escenario, con mesa, sillas, invitados del ayuntamiento y al fondo un video con imágenes de las portadas de sus libros y de su juventud, la escritora respondía cuanta pregunta le lanzaba el periodista, sorprendiendo o despertando risas o aplausos de los asistentes con sus ocurrentes respuestas.

Expresiones como “nunca me he desprendido del todo de la infancia y eso se paga caro”, dejaban claro que de pequeña tuvo cercanía con la literatura, gracias a los cuentos que le leían sus nanas y que ella trasladaba a su propio mundo, ese que fue escalando palabra a palabra, libro a libro, pero en el que también tuvo tropiezos que marcaron su vida, sobre todo en la época del franquismo, en que ser escritora era no sólo ir contra una corriente ideológica, sino una lucha constante en un mundo predominantemente masculino.

Sin embargo reconoció que la llegada de la democracia a España, le vino bien a la población en general y a los escritores que encontraron no sólo material nuevo para plasmarlo en sus obras, sino la libertad de hacerlo a su manera.

AUTORES FAVORITOS

Cuando el joven periodista le preguntó qué libro la ha marcado como lectora, no titubeó en responder: “la primera vez que lloré al leer un libro, fue con la muerte del Quijote. Ahí lo comprendí todo y es que la muerte de este personaje fue un momento especial para mí, porque es la muerte de tantas cosas, de todo un mundo, de todo un ser”.

Y tanto le emocionó ese pasaje del libro de Cervantes, que la autora decía lo anterior transmitiendo todavía una sensación de tristeza, un dejo de melancolía por esa obra. De hecho, a la pregunta de cuál obra de otro autor le hubiera gustado escribir, no dudó en responder “El Quijote” y agregó espontáneamente: “¡qué grande era Cervantes!”, ganándose así los aplausos inmediatos del público. Pero no tardó en aclarar a los asistentes que este libro no debe leerse siendo tan joven, porque no se comprenderá mucho de su contenido.

A la inevitable pregunta de sus escritores favoritos, Matute prolongó un poco su respuesta para decir que los rusos Dostoyevski, Tolstoi y Chejov son grandes para ella. Mencionó también su gusto por la literatura de la generación perdida de escritores norteamericanos y hasta autores franceses, pero reconoció esta pregunta como difícil porque para ella un lector se identifica con un autor, dependiendo del momento, la edad y las circunstancias en que lee su obra.

Los aplausos se los volvió a ganar cuando el periodista le aclaró que no había mencionado algún escritor español: “es muy difícil, porque si mencionas a uno, luego en un cóctel te encuentras a otro que lo escuchó y vienen los reclamos”. Sin embargo se animó a citar a Enrique Vila-Matas como un favorito, y reconoció que Camilo José Cela “era grandísimo escritor, pero no era novelista”. Para ella, a este autor que fue Premio Nobel de Literatura en 1989, “le faltaba imaginación”.

A su edad, Ana María Matute es una mujer que no tiñe su cabello, como lo sigue haciendo una gran mayoría de abuelitas españolas. Su pelo, completamente cano, su vestuario, sencillo pero elegante, dejan ver a una mujer que lo mismo habla con la  sabiduría que ha acumulado a lo largo de su vida, que con la espontaneidad de una niña.

La escritora es madre de un hijo que es piloto y al que nunca le llamó la atención escribir, pero quien sí fue su inspiración para sus cuentos. Cuando la autora hace referencia a dos matrimonios que tuvo, siempre aclara “mi marido el bueno”, o “mi marido el malo”. De hecho, cuando se divorció de su primer esposo, sufrió la separación de su hijo, porque la ley le otorgó la tutela al padre.

Pero esos son recuerdos del pasado. En el presente, la escritora sigue tan activa como sus posibilidades se lo permiten, pues todavía dicta conferencias o acude como maestra invitada a algunas universidades norteamericanas.

Sigue escribiendo a su manera, en su habitación personal, donde tiene una máquina eléctrica y con la cual comete “muchos errores” que luego corrige sola o con la ayuda de su secretaria, según comentó.

Al hablar de nuevas tecnologías como Internet, la escritora reconoció no tener contacto con ese mundo, pero tampoco desconocerlo, como la existencia del “libro electrónico”, una alternativa que aplaude por ser novedosa, pero con la cual no “conviviría”.

“Nada como hojear un libro, oler sus hojas cuando éste es nuevo o se va haciendo viejo, o escuchar ese ruidito crujiente cuando uno cambia de hoja”, expresó. “Yo no me niego ni me cierro a pensar que otras personas están adquiriendo otras costumbres, hay que aceptar que la vida evoluciona, pero en mi caso yo me quedo con lo que les he dicho”.

Al final de esta charla, quienes han leído a Matute seguro se quedaron más que satisfechos con el encuentro, y quienes no la hemos leído nos quedamos con la sensación de haber pasado una velada amena en compañía de esta escritora que, aún sin conocer su obra, nos cautivó con sus expresiones, sus conceptos y, sobre todo, con esa visión especial que tiene de la vida.

Ana María Matute es autora de libros como ”Los Abel”, “Olvidado Rey Gudú”, “Los Soldados lloran de noche”, “La trampa”, “El Río” y “Paraíso inhabitado”, su más reciente publicación.

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