La España de ayer y hoy

Llegué a España en 2004, cuando todavía era un país que circulaba mejor que hoy en día. O al menos parecía que iba mejor.

Era una España en la que abundaba el trabajo, el dinero, las subvenciones, la llegada de inmigrantes, el nacimiento de niños, la construcción de obras chicas, medianas y grandes, las inversiones, los grandes proyectos, las exportaciones e importaciones… ¡las fiestas! También era una España derrochadora en muchos aspectos…

El entorno que iba descubriendo no reflejaba pobreza, ni grandes diferencias en las clases sociales, menos incertidumbre y penurias. Pintaba bien y se vivía bien. Los ciudadanos al menos vivían mejor que hoy en día.

Pero llegó la crisis -ya no recuerdo concretamente en qué año- y mucho de lo que económicamente este país había conseguido, luego de haber entrado en la democracia, se desplomó, se vino abajo y así, de la noche a la mañana, se empezaron a cerrar empresas, se vinieron los despidos masivos de trabajadores, se pararon cientos de obras en construcción y, lo más penoso, se aplicaron recortes de subvenciones en muchos sectores, pero más duramente en la educación y la sanidad pública.

Las cifras del paro han sido muy altas en estos años de crisis para un país cuya población rebasa poco más de los 45 millones de habitantes, y que curiosamente es el tercero en el mundo más visitando por turistas, lo cual lo convierte en una potencia en este sector.

Una triste bienvenida a la realidad española.
Una triste bienvenida a la realidad española.

Aun así, con esta privilegiada posición en el ramo turístico, España no ha podido salir del todo del precipicio en el que cayó. Sigue viviendo –si no los duros momentos de los primeros meses o años de crisis, en que incluso se registraron suicidios y desahucios de ciudadanos que no podían seguir pagando sus hipotecas- coletazos de la misma, como mayor enriquecimiento de los ricos, empobrecimiento de la clase media y, para colmo, la presencia de la corrupción que a grandes niveles ha brotado en todos los rincones del país.

Eso sí, se ha convertido en una España más dividida, que si ya lo era por historia, ahora políticamente registra más división, porque como consecuencia de la crisis han surgido nuevas fuerzas políticas que buscan encausar al país en otro camino, a diferencia de los partidos tradicionales existentes.

La España de hoy en día, 2015, ha tenido que aprender la lección de cuidar, trabajar y valorar lo que tiene, porque de una forma muy abrupta ha vuelto a padecer hambre y pobreza entre sus ciudadanos; unos emigrando de nuevo a otros países en busca de nuevas oportunidades, otros pidiendo dinero en las calles o pepenando comida en los contenedores de basura; unos más buscando trabajo “en lo que sea” y, lo más triste, muchos decepcionados y desilusionados de su propio país, del futuro incierto que todavía se palpa en el ambiente…

4 comentarios en “La España de ayer y hoy”

    • Y también análisis triste, Héctor, porque aunque uno no es de aquí, con los años se le toma cariño a la tierra y duele ver cómo ésta y su gente ha sido golpeada con la crisis. Gracias por leerme.

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