Ribarroja del Túria, el pueblo donde vivo

Ribarroja del Túria, el pueblo donde vivo

Ribarroja del Túria es un pueblo ubicado en una colina suave. Está bordeado por las aguas del Río Túria, el cual nace en una sierra de Teruel y desemboca en Valencia. Está a 20 kilómetros de distancia de la capital y tiene casi 22 mil habitantes distribuidos en la misma población, como en una gran cantidad de urbanizaciones cercanas.

Está dotado de una casa de la cultura, un conservatorio de música, un auditorio, dos bibliotecas públicas, siete escuelas, una piscina pública bien acondicionada, cuatro supermercados de tamaño mediano, varios bancos, un centro de salud, un parque municipal grande, tiendas pequeñas y bares (que estos abundan en toda la geografía española). ¡Y además cuenta con una emisora de radio y un canal de televisión!

No es bonito ni es feo, no es grande ni es pequeño, aunque su extensión territorial es bastante amplia. Su actividad económica se apoya principalmente en la industria, ubicada en diferentes polígonos y en la agricultura de frutales como naranjos, algarrobos y hortalizas, no en vano Ribarroja se encuentra dentro de la comarca denominada “Camp del Túria” (campo del Túria). Y aunque tiene ganadería, ésta no es muy amplia.

Cuenta con muy buenas vías de comunicación que lo conectan a Valencia y a las carreteras que van a Madrid o Barcelona. Desde marzo de este 2015 ya tiene su propia línea de Metro que llega al centro de la capital en media hora. Antes la conexión era con tren, así que ir a la capital en este transporte, resultaba un paseo agradable.

Caminar por sus calles, luego de 11 años de vivir en él, es estar ya familiarizada con rostros, personas, sitios y ciertas costumbres y tradiciones. Pero esta familiarización no es tan estrecha, porque la gente de estas poblaciones valencianas no tienden a ser muy abiertos, aparte de que suelen a hablar en valenciano, que es la lengua materna de la Comunidad Valenciana. Aun así, personajes públicos como el zapatero, el sacerdote, la dueña o el dueño de la cafetería o el bar, así como la cajera o el empleado de algún supermercado o tienda, son tan conocidos como el que más y lo mismo saludan en valenciano que en castellano.

Hasta este año, Ribarroja tuvo como alcalde a don Francisco Tarazona Zaragozá, perteneciente a las filas del Partido Popular (derecha) que le mantuvo en el poder exactamente 20 años, dado que en España se permite la reelección.

Don Francisco fue como muchos alcaldes de pueblos que tienen su casa cerca del ayuntamiento y se trasladaban a éste a pie, saludando a medio pueblo, siempre con un sonrisa en el rostro.

Para unos fue buen alcalde, para otros no. Hizo obras –¡porque las tenía que hacer en 20 años de gestión!- y dejó a Ribarroja, yo diría que en buenas condiciones, con buenas infraestructuras.

En 2004, cuando llegué a vivir a esta población, tuve que ir a empadronarme a la oficina correspondiente, porque es obligatorio hacerlo. Días después recibí por correo una tarjeta con la bienvenida por parte del alcalde y su ayuntamiento, que la verdad me sorprendió y me gustó mucho, sobre todo porque en una parte viene escrito mi nombre (como nuevo habitante) y en la otra un dibujo con algún sitio del pueblo. ¡Ese fue un detalle bonito del ayuntamiento para sus nuevos vecinos!

Entre tantas obras que se hicieron en los últimos años, figura la rehabilitación de un castillo que estaba abandonado y en cuya apertura, en 2013, estuvo presente el heredero de quienes fundaron la Villa de Ribarroja, don Álvaro Armada, conde de Revilla-Gigedo, descendiente de los colonizadores del mismo apellido que se asentaron en México.

De sus fiestas destaca la de septiembre que son las del “Santísimo Cristo de los Afligidos“, las cuales, entre su programa de actividades, enmarcan la festividad de la “Ofrenda al Río Túria”, que este 2015 se realiza en su sexta edición, ya que se organiza cada cinco años.

Esta fiesta cuenta con la presencia de pueblos ribereños y regantes de la zona del Camp del Túria, para rendir homenaje al río por ser éste el que ha regado sus campos. Y esa ofrenda consiste, precisamente, en una ceremonia en la que autoridades e invitados especiales, ante la presencia de los habitantes del pueblo, lanzan frutas y flores desde un puente, como agradecimiento al río.

Son costumbres bonitas, tradiciones diferentes a las de mi país, que se siguen fomentando entre las nuevas generaciones, como un recuerdo de su historia, de su cultura y que uno, que viene de fuera, las aprecia y valora, pero sobre todo las disfruta.

Aquí comparto imágenes de la ceremonia de apertura del Castillo de Ribarroja, así como otras de la Ofrenda al Río Túria que se realizaron en 2013.

3 thoughts on “Ribarroja del Túria, el pueblo donde vivo

  1. Hola soy un gallego enamorado de su tierra pero he leido como.presebtas a Ribarroja y se ve que estás orgullosa de tu pueblo, hablas de muchas cosas bonitas y me encantaría conocerlo.
    Atentamente un cordial saludo.
    Santi

  2. Muy interesante. Es bueno conocer pueblos o regiones lejanos sus costumbres y tradiciones gracias al interés de personas como tú por revelarlas, Gracias por ilustrarnos y te sigo leyendo.

  3. Asi es. La vedad es que no lo conozco mucho a pesar de ser valenciano, pero me imagino que debe ser tranquilo.
    Por mi profesión, llego a menudo con el metro y echo en falta que no llegue hasta el centro del pueblo.
    Ojalá en un futuro, los políticos se planteen llevarla hasta el centro.
    También está siendo conocido por el plan “Porxinos” donde irá ubicada la nueva ciudad deportiva del Valencia CF y que ha dado mucho de qué hablar. También ojalá se desatasque la situación por el bien de las dos partes.
    Un cordial saludo
    Carlos :)

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