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Las buñoleras de Ribarroja

¡Las buñoleras de Ribarroja sí que le ponen sabor a las fiestas!

Y no precisamente porque sean las protagonistas, sino porque cuando son invitadas por el Ayuntamiento del pueblo, participan con la elaboración de los llamados “buñuelos de viento”, que suelen ser acompañados por un vaso de chocolate caliente y de sabor fuerte.

Estos buñuelos son tradicionales en Valencia y aunque se suelen hacer y vender más en la temporada de las Fallas, que son las fiestas típicas de la ciudad, también es usual ver a buñoleros o buñoleras en otros eventos con la elaboración y venta de este dulce.

Buñuelos de viento
Buñuelos de viento.

En el caso de las buñoleras de Ribarroja son un grupo que no rebasa las 15 mujeres, de edad mayor, que por tradición, gusto y amor a su gente, hacen acto de presencia en las festividades que el Ayuntamiento las requiere. No en vano se hacen llamar “Las buñoleras del Ayuntamiento”.

“Si nos viene bien hacerlo, pues todas decimos que sí”, comenta Conchín Ximeno Cerezo, quien es una de las integrantes y de alguna forma organizadora del grupo al que también pertenecen compañeras como Amalia, Mater, Asunción, Conchín, Lola, Pepita, Feliz y Angelita.

Este grupo de mujeres tiene alrededor de 22 años de ser las buñoleras del pueblo, tiempo en el que han hecho el dulce, fieles a la tradición gastronómica que data del siglo XIX, cuando también surge la festividad de las Fallas.

Tradición y sabor
Mater y Conchín, buñoleras.

A diferencia de los buñuelos mexicanos, que se elaboran con harina de trigo, polvo de hornear, agua con canela, huevo y margarina o manteca vegetal, los valencianos se hacen con harina, agua, levadura y calabaza, como ingrediente que les da sabor, aunque en los últimos años hay quienes se han atrevido a darle un sabor diferente con rellenos de chocolate, chantilli y crema. Incluso hay quienes les ponen vainilla, higo o boniato.

La masa debe estar bien trabajada, hecha a mano y tener el tiempo preciso de reposo. Estos factores, sin duda alguna, contribuyen a que el buñuelo tenga un buen sabor.

Y como muchos panes de repostería que se elaboran incluso en casa, las condiciones del clima también influyen en el momento de hacer la masa, pues tomando en cuenta que Valencia tiene mar, la alta o poca humedad que a veces se registra, pueden beneficiar o perjudicar la elaboración.

Cuando ya se tiene la masa, se coge un trozo con la mano, se hace bola y suavemente se le pone el dedo pulgar en el centro para hacerle un agujero. Luego se avienta a un caso grande de metal con aceite muy caliente y se fríe durante medio o casi un minuto, para después ponerse en un recipente o directamente en una bolsa de papel donde se les espolvorea azúcar.

La azúcar se les espolvorea cuando ya se sirven.

Si hace décadas se freían en bidones y se usaba leña, hoy en día se utiliza un pequeño tanque de gas, que resulta más práctico.

Conchín contó que muchas de las buñoleras aprendieron a hacer este dulce desde niñas, en sus casas, como era la tradición, hasta que hace años las invitaron a participar en un evento elaborando buñuelos. Desde entonces se fue formando el grupo, siendo requeridas en algunas actividades que organiza el Ayuntamiento, el cual paga los ingredientes y ellas sólo ponen los recipientes.

Lo más aplaudible de esta actividad es que no cobran nada por su trabajo Lo hacen por gusto, por tradición y por darle a la gente del pueblo un saborcito de esta tradición gastronómica que va unida a las fiestas de Fallas, en que siempre hay puestos de buñuelos a la venta, cerca de los monumentos que se instalan en la ciudad, o incluso en los pueblos.

Conchín asegura que como buñolera se trabaja mucho, porque es elaborado hacer estos dulces y hay que tener conocimiento, saber hacerlos, pero sobre hacerlos con ilusión y gusto.

Y aunque esta es una tradición que viene desde el Siglo XIX y que las buñoleras intentan fomentar, Conchín dice que es una pena que la gente joven no quiera aprender a hacerlos, porque les resulta pesado.

En el caso de las buñoleras, hay compañeras mayores de edad que recuerdan que cuando eran niñas, aún no habían cumplido ni los 8 años, ni habían hecho la Primera Comunión y sus madres ya les enseñaban a hacer buñuelos, por eso es que en la actualidad se sienten satisfechas de hacerlos, sobre todo porque lo hacen por el pueblo y gratuitamente.

Además, siempre que hay buñuelos, hay chocolate caliente y de éste se encarga Mater y otra amiga, a quienes les queda sabrosísimo, pues lo elaboran con uno de los chocolates de más calidad y sabor en España, como es el de la marca Valor.

Así que más no se  puede pedir a estas buñoleras de Ribarroja, que por amor a su pueblo siempre están presentes en las festividades que se les requiere, dándole sabor con sus buñuelos y chocolate.

4 thoughts on “Las buñoleras de Ribarroja

  1. Muy interesante el reportaje. Duda: aunque ellas lo elaboran en forma gratuita, los buñuelos sí los venden, y de ser así, ¿cuánto cuestan?

  2. Hedit, los buñuelos nunca los venden, porque los hacen para eventos de fiestas y tradiciones del pueblo. Así que los regalan. Pero por ejemplo en Valencia, cuando es temporada de Fallas, venden las bolsitas con seis 6 buñuelos a 2.50 euros. Saludos!

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