¡Que no cunda el pánico!

La tarde de este jueves 12 de marzo, alrededor de las 16:30 de la tarde, entro a un súper de Mercadona en una población cercana a donde vivo, a comprar unas cositas que necesitaba: pan, jamón y algún antojito. Lo primero que me encuentro son estanterías vacías. Me asusté. 😯😯 ¡Claro!

Papel sanitario y servilletas agotadas. Empiezo a recorrer el súper, confirmando lo que me habían dicho amistades y que no creía, que la gente ha empezado a hacer compras de pánico con motivo del coronavirus.

Mercadona vacíaMe acerco al área de carnes y charcutería y más estanterías vacías. Ufff… 🙄🙄 Me entra el pensamiento de si debo hacer una compra grande de alimentos, por si acaso, pero veo pocos que son pocos los clientes  comprando a esa hora.

Dos supervisores de la tienda pasan por mi lado y aprovecho para preguntarles que si eso es resultado de compras de pánico o es que empieza a haber desabastecimiento.

Me dicen que la gente ha entrado en psicosis con tanto bombardeo de información y sobre todo por cómo está evolucionando el tema del coronavirus, pero que la empresa tiene mercancía suficiente para surtir de manera normal, y que en las noches reponen todo para el día siguiente.

Desabasto de productos No hay desabasto de productos. Me aseguran. Pienso que ojalá y estén diciendo la verdad, porque aunque uno intenta controlarse con todo lo que empieza a suceder en el país, es complicado no sentir miedo, tirándole a pánico con la situación.

Retomo mi recorrido y busco lo que necesito, caminando por pasillos para ver qué otros alimentos se han agotado y detecto más estanterías casi vacías de productos como yogures, leche, pañales, alcohol y el gel para manos (de estos dos últimos no hay nada).

El hombre

Pago en la caja y me voy a donde dejé mi coche en la calle. En la acera que tomo veo a lo lejos un hombre que está tirado en el suelo. No distingo bien, pero inmediatamente pienso que algo le ha sucedido y se cayó. Por si acaso me bajo de la acera, camino por la calle entre coches buscando el punto donde está tirado para ver si necesita ayuda. Lo veo hincado y con la cabeza casi pegada al suelo. Me acerco por su espalda, con cierta precaución y me digo “a éste le está dando un dolor muy fuerte para que esté así”… 😬

– Señor ¿le sucede algo? Le pregunto ingenuamente, mientras él sigue hincado e indiferente a mi voz.
– Señor ¿le pasa algo? ¡Insiste la Margarita!! 🙄 Y al ver que me sigue ignorando, pienso: “¡Ay, gūey, será el fin del mundo con lo del coronavirus, como para que este hombre esté orando en plena calle!! 

¡El veinte sigue sin caerme y de repente observo bien la escena! El hombre está descalzo, sus zapatos al lado de sus pies y sus rodillas sobre una pequeña alfombra árabe. ¡En ese momento me cayó el veinte!! (jaja)

– ¡Lo que me faltaba! 🤣🤣 me digo mientras reparo en que se trata de un musulmán que está orando en plena acera, en dirección hacia la Meca, lo cual me sorprende totalmente. Me quedo viendo la escena y observo que el hombre no se da por enterado que estoy ahí. 

De repente veo que se pone de pie. Yo por si acaso me retiro un poco, no vaya a ser que le molesté que lo estoy viendo, pero él se vuelve a hincar.

Me pareció una situación curiosa, pues nunca en mi vida había visto a algún marroquí hacer eso en plena calle, por eso me sorprendió verlo en el suelo de lejos, pensando que algo le había sucedido (jaja). Menudo ridículo hice. Lo bueno es que no había personas cerca.

 Y como el hombre nunca se digno en voltear a verme.. ¡le hice unas fotos y salí corriendo!!!
¡Vaya tarde de sustos entre el Mercadona y el musulmán! 

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