¿Buñuelos mexicanos? ¡No, tortas en sartén!

¿Buñuelos mexicanos? ¡No, tortas en sartén!

A que van a pensar: “la Margarita se puso a hacer buñuelos mexicanos (foto primera)” y se preguntarán qué son los de la foto de abajo.

Buñuelos de calabaza

Pues no me puse a hacer buñuelos… ¡porque no sé! peroooooo para mi sorpresa, hace varias semanas, en Campo de Criptana (el pueblo de los molinos, en Castilla La Mancha), iba caminando por una callecita cuando de pronto veo a través del cristal de una cafetería una canasta llena de lo que “¡para mi eran buñuelos mexicanos!”.

¡Uy, el corazón me dio un vuelco de alegría nomas de pensar que lo fueran! Y es que los buñuelos que hasta el momento he conocido en Valencia, son los de las foto de arriba, llamados “buñuelos de calabaza”, que nada tienen que ver con los mexicanos.

La cafetería estaba cerraba, así que volví al día siguiente para investigar qué era eso que se parecía tanto a nuestros buñuelos.

La empleada (o dueña) me dijo que se llaman “tortas en sartén” (¡vaya nombre!) y que son típicas en las fiestas de San Antonio y San Sebastián, en un pueblo llamado Alcázar de San Juan, población cercana a Campo de Criptana.

Desgraciadamente no probé las “tortas” porque la cafetería las tenía como decoración y ya estaban más duras que nada. Las suelen hacer sólo en las fechas cercanas a las festividades mencionadas.

Pero bueno, sólo de ver eso que tenía forma de buñuelo mexicano, se me despertó el antojo y la curiosidad por saber cómo los hacen.

Busqué la receta en Internet de las “tortas de sartén” y me di cuenta que aunque la presentación de ambos es parecida, los ingredientes varían, pues mientras la “torta” lleva pocos (harina, agua, aceita, sal y levadura), la del buñuelo mexicano implica más, como huevos, mantequilla, canela y otros.

Eso sí, entre sus ingredientes, a la “torta” hay quien le agrega vino blanco y, a diferencia del buñuelo mexicano, que sí se le rocía azúcar, a la primera no.

En cambio, los buñuelos de calabaza, que suelen hacerse en Valencia en las fiestas de Fallas, se venden en puestos en las calles, acompañados de vasos de chocolate (opcional).

La masa se hace en bolitas que luego se meten a freír a un cazo grande de aceite; se van sacando y colocando en bolsitas de papel y cuando el cliente los compra, se le pregunta si los quiere con azúcar o sin ésta. Le echan el ingrediente, pero al comerlo se nota que éste no se adhiere bien al buñuelo. Su sabor, desde luego, es otro.

En fin que para mi fue un gusto encontrar algo que se parece mucho al “buñuelo mexicano”, aunque con otro nombre. Cierto es que el buñuelo es herencia de la gastronomía que llevaron los españoles a México y que las recetas se fueron modificando con el tiempo, pero como nunca por estas tierras había visto algo parecido a lo nuestro… ¡me emocioné, aunque con el antojo de probarlos me quedé!

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