¡Catrina no es Halloween!

¡Catrina no es Halloween!

Mediodía del 31 de octubre.

Dicen en el noticiero de equis canal de televisión española, que la fiesta de Halloween cada vez se hace más presente en la agenda de los españoles.

Cierto. La novedad les llegó hace unos pocos años, quizá menos de 15, pues para estas fechas, que yo recuerde, nada de fantasmas, disfraces, ni fiestas alusivas a esta celebración que se origina en Irlanda.

Primero eran los niños los que se disfrazaban (o a los que disfrazaban los papás). Pero en los últimos años, ya le entraron al quite los adultos y ahora mucha gente celebra esta fiesta ¡y a los grande! España ya se dejó atrapar también por esta celebración que,  insisto, aunque tiene orígenes celtas en Irlanda, se le identifica más como “gringa”, quizá porque Estados Unidos la tiene como celebración importante y además la ha llevado varias veces a la pantalla del cine.

Hasta aquí todo bien con que los españoles celebren o no la fiesta de brujas, sólo que… señor@s español@s, no se confundan: ¡la Catrina no es igual a Halloween!

El marketing de la película “Coco” vino a impulsar mucho a nuestra Catrina a nivel internacional. España no ha sido la excepción, la película tuvo tan buena acogida, que mucha gente empezó a conocer más sobre la tradición mexicana del Día de Muertos, pero acabaron confundiendo elementos que presenta la película, entre ellos la Catrina, a la que han integrado como parte de la fiesta de Halloween

Es más, hay españoles (y hasta europeos) que por ignorancia creen que nuestra Catrina “es un disfraz inventado por los mexicanos”.  ¡Y no, señor@s, esto no es así!

Nuestra Catrina es un símbolo de identidad de la cultura mexicana. Es parte de la idiosincrasia del mexicano. Es la muerte en forma de arte, de mujer, de una sociedad determinada: la mexicana.

Es vida después de la vida. Es rito, es tradición, es sabor, es color, es alegría, es llanto, es música, es canto, es inspiración, es literatura, es papel, es tinta, es pluma, es belleza, es orgullo, es folclor y, sobre todo, es crítica social-política.

Es un espíritu burlón de la muerte. En pocas palabras la Catrina es arte, el Halloween no.

La Catrina en la obra de Diego Rivera

Nuestra Catrina es la mejor herencia que nos dejó su creador, el mexicano José Guadalupe Posada (Aguacalientes, 2 de febrero de 1852 – Ciudad de México, 20 de enero de 1913),  grabador, ilustrador y caricaturista que concibió el personaje a principios del Siglo XX como “La Calavera Garbancera“, en un tono burlón hacia los vendedores de garbanzo, que eran los nuevo ricos que adoptaban un estilo de vida europeo y negaban sus raíces indígenas.

Tiempo después, el muralista Diego Rivera renombró “La Catrina Garbancera”, como “La Catrina” y tomó a dicho personaje para plasmarla en su obra “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, convirtiéndola así en la imagen mexicana por excelencia de la muerte.

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